Desde la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Puebla, respaldamos la postura de nuestra Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO), y expresamos nuestra más profunda indignación y condena por el cobarde asesinato del presidente municipal de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo Rodríguez, ocurrido el pasado sábado durante un evento público. Este hecho no solo enluta a una comunidad, sino que hiere profundamente la confianza en el Estado mexicano y en sus instituciones.
La violencia ha rebasado cualquier límite tolerable. Hoy, ni la investidura, ni el poder, ni la ley parecen bastar para proteger a quienes sirven al país. Este crimen se suma a una alarmante cadena de agresiones contra servidores públicos, empresarios, periodistas y ciudadanos que evidencian un deterioro estructural en la seguridad nacional y una creciente impunidad que socava el Estado de Derecho.
México atraviesa una crisis de seguridad que impacta directamente la economía, la inversión y el empleo. Cada acto de violencia atenta no solo contra una persona, sino contra la estabilidad social y el futuro de millones de familias que todos los días trabajan, emprenden y generan bienestar.
La percepción de inseguridad se ha convertido en una realidad cotidiana que paraliza comunidades, desalienta la inversión y mina la esperanza.
La Cámara de Comercio de Puebla hace un llamado urgente y enérgico al Gobierno Federal y a los Gobiernos Estatales y Municipales a asumir con firmeza y responsabilidad su deber de garantizar la seguridad y la justicia.
Exigimos:
· Que se esclarezcan los hechos con prontitud, sin simulaciones ni discursos vacíos.
· Que se castigue con todo el peso de la ley a los responsables.
· Que se fortalezcan las estrategias de seguridad y protección a los líderes sociales, empresariales y autoridades municipales que hoy son vulnerables ante el crimen organizado.
· Que se reconstruya la confianza ciudadana en las instituciones, mediante resultados tangibles, no promesas.
No podemos permitir que el miedo sustituya al liderazgo, ni que la violencia sea el lenguaje que determine el rumbo de la nación.
La inseguridad no distingue fronteras ni sectores, y aunque este crimen ocurrió fuera de Puebla, nos afecta a todos como país. El desarrollo económico, la libertad de empresa y la estabilidad social solo pueden florecer en un entorno donde prevalezcan la seguridad, la legalidad y la justicia.
Reiteramos nuestro compromiso de seguir alzando la voz, desde el sector empresarial, para exigir acciones reales, resultados verificables y un compromiso auténtico del Estado mexicano para recuperar la paz que el país merece.